Actualmente se habla de la alergia como la epidemia del siglo XXI, tanto es así que en el 2025 se prevee que casi el 50% de la población tenga algún tipo de alergia. Usted o algún familiar cercano seguro que entrarán en esa estadística futura. Mi pasión por mi trabajo me ha llevado a crear este blog, con el que me lanzo a la autopista de las redes sociales con el fin de aportar mi experiencia y conocimientos para que la persona alérgica sea capaz de asumir su enfermedad, comprenderla y convivir con ella de la forma más natural y equilibrada posible. El reto es grande pero la ilusión es mayor.

5 de enero de 2013

"LAS OTRAS"

Durante la exposición del artículo anterior sobre los tests de intolerancia, comenté que os explicaría de forma más detallada las características de la alergia a los alimentos no exclusivas del tipo IgE. La alergia alimentaria implica obligatoriamente una alteración del sistema inmune. Es decir, para que una reacción adversa a un alimento sea considerada una alergia ha de tener a la fuerza una base inmunológica. Esto es muy importante ya que solemos utilizar el término alergia de forma abusiva para explicar cualquier reacción frente a un alimento.
 
De forma general, cuando un médico o un paciente habla de alergias a alimentos, se suele referir a aquellas en las que la IgE es la responsable, esta es la que conocemos como la alergia que produce urticaria (ronchas), edemas en diferentes partes del cuerpo e incluso anafilaxia. Además de este tipo, existen otras menos conocidas, pero no por ello menos importantes,  en las que el mecanismo inmunológico es diferente, originando numerosos síntomas a nivel del aparato digestivo. El desconocimiento por parte del colectivo médico hace que su diagnóstico se produzca de forma tardía con el consiguiente deterioro para la salud de la persona afectada.

Voy a intentar explicaros de la forma más didáctica y resumida posible los diferentes tipos de alergias alimentarias que nos podemos encontrar. Realmente cada enfermedad daría para una entrada por separado en el blog, pero por ahora prefiero hacerlo de esta manera para que os podáis hacer una idea global de todos estos cuadros inmunológicos.
 
MANIFESTACIONES GASTROINTESTINALES DE LA ALERGIA ALIMENTARIA:

1. Mediadas por IgE:
          1.1. Síndrome de alergia oral
        1.2. Hipersensibilidad gastrointestinal inmediata
2. No mediadas por IgE:
          2.1. Enterocolitis
        2.2. Proctitis
        2.3. Enteropatía
        2.4. Enfermedad celiaca
3. Intermedias o eosinofílicas:
        3.1. Esofagitis eosinofílica
        3.2. Gastroenteritis eosinofílica
        3.3. Colitis eosinofílica
4. Otras patologías atribuidas a hipersensibilidad:
        4.1. Cólico infantil
        4.2. Reflujo gastroesofágico
        4.3. Constipación (estreñimiento)

Nuestro aparato digestivo ante la presencia de un agente perjudicial o nocivo, activa una respuesta que es capaz de originar síntomas como: dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento e incluso malnutrición si existe malabsorción de proteínas. Hasta ahora eran las infecciones las principales responsables de estos síntomas pero en los países desarrollados las reacciones adversas a alimentos están cobrando un protagonismo esencial, sobre todo en los niños.


1. Mediadas por IgE:
  • Son las más estudiadas y mejor conocidas.
  • La sospecha clínica, las pruebas cutáneas, la IgE específica en sangre y las pruebas de provocación confirman el diagnóstico de forma fiable.
  • Dentro de ella encontramos dos formas de manifestación digestiva muy típicas:
1.2. Síndrome de alergia oral:
En este tipo de reacción los síntomas se limitan a la "puerta de entrada" de los alimentos, con picor de labios, paladar, lengua y garganta. Generalmente  aparecen mientras se come el alimento responsable y desaparecen también rápidamente. Se suelen resolver de manera espontánea, sin tratamiento, simplemente con dejar de comer el alimento sospechoso y lavarse bien la boca.
Las frutas y verduras frescas son los alimentos que lo producen con mayor frecuencia. Una característica importante es que al cocinarlos suele desaparecer su capacidad para producir alergia.  
 
2.2. Hipersensibilidad gastrointestinal inmediata:
En este caso los síntomas se pueden desarrollar desde los primeros minutos hasta dos horas después de comer el alimento responsable; con frecuencia origina una afectación importante con náuseas, dolor abdominal, vómitos y diarreas. Puede evolucionar hacia un cuadro grave de anafilaxia.
Los alimentos implicados con mayor frecuencia son: leche, huevo, trigo, soja, cacahuete, nuez, frutas, marisco y pescado.

 
 
2. No mediadas por IgE:
  • Las alergias no IgE mediadas son más complejas.
  • Están producidas por un mecanismo celular con una respuesta más retardada o incluso crónica.
  • Son muy variables de una persona a otra en sus manifestaciones clínicas. Pueden originar desde cuadros generalizados hasta síntomas aislados.
  • Se afecta con mayor frecuencia el aparato digestivo pero también pueden aparecer síntomas a nivel cutáneo, respiratorio y neurológico.
  • El diagnóstico es más complicado, no se disponen de pruebas lo suficientemente válidas ni concluyentes para confirmar este tipo de alergia. Actualmente están en investigación nuevas técnicas para facilitar el diagnóstico de estas enfermedades.  
  • Las técnicas endoscópicas con biopsia no se realizan para el diagnóstico de forma habitual ya que la valoración del resultado se ve alterado por muchos factores, entre ellos la disposición irregular de las lesiones alternando con zonas sanas ("parcheadas") lo que obliga a la toma de muchas muestras.
  • Dentro de este tipo encontramos los siguientes cuadros importantes:
2.1. Síndrome de Enterocolitis Inducido por Proteínas de los Alimentos (SEIPA):
La SEIPA es la forma más severa de de todas las alergias gastrointestinales del tipo no IgE
Existe afectación del intestino delgado y grueso. La exposición crónica, de forma continua al alimento produce vómitos repetitivos, diarreas, deshidratación, retraso en el crecimiento, cansancio, palidez, irritabilidad, etc. Los vómitos suelen aparecer a las tres horas de ingerir el alimento y posteriormente aparece el cuadro diarreico.
Generalmente se presenta en niños entre una semana y tres meses de edad. Se han visto reacciones similares pero menos intensas en adultos. A partir del año de edad es muy rara.
La leche de vaca es el alimento implicado con más frecuencia en los lactantes, en segundo lugar está la soja. Entre los alimentos sólidos destacan arroz, cereales, pollo, clara de huevo, cacahuetes, pescado, marisco y frutas; pero estos aparecen a partir de los 5 años de edad.
Son niños que asocian generalmente otro tipo de enfermedades alérgicas como dermatitis atópica, asma o rinitis.
Como factores de riesgo parecen encontrarse una lactancia artificial precoz y el antecedente de gastroenteritis aguda. Por este motivo para prevenir su aparición se aconseja lactancia materna prolongada, al menos hasta los seis meses de edad y en niños con lactancia artificial que hayan sufrido un cuadro de gastroenteritis se recomiendan fórmulas adaptadas a base de hidrolizados. Evitar las fórmulas de soja ya que es el segundo alimento responsable en frecuencia.
Al dejar de comer el alimento sospechoso se produce una resolución completa del cuadro alérgico a las 72 horas. La reintroducción origina al cabo de dos horas un cuadro de vómitos y diarreas importante con hipotensión asociada en el 15% de los casos.
La sospecha clínica, la escasa ganancia de peso  (menos de 10g/día) y la presencia de hipoalbuminemia en una analítica de sangre  son factores que deberían hacernos pensar en esta alteración. La mejoría tras la eliminación del alimento confirma el diagnóstico.
El cuadro va disminuyendo con la edad y suele desaparecer antes de los tres años. 
La alimentación con fórmulas a base de hidrolizados de caseína es la opción más segura para estos niños.
 
2.2. Proctitis por proteínas de la dieta:
Esta afectación es menos severa y suele ser transitoria. Se caracteriza por deposiciones con moco y sangre que se puede presentar desde los primeros días de vida, en un niño sano sin otros síntomas asociados. Generalmente en bebés alimentados con lactancia materna en exclusiva cuyas madres ingieren productos lácteos y en menor frecuencia en bebés alimentados con leche de vaca.
Se pueden confundir con las infecciones gastrointestinales y las fisuras anales, ya que los síntomas son muy parecidos.
El diagnóstico se hace por la sospecha en la historia clínica y por la buena respuesta tras la eliminación del alimento responsable.
 
2.3. Enteropatía por proteínas de la dieta:
Existe afectación a nivel del intestino delgado con malabsorción, lo que suele producir síntomas como vómitos intermitentes, diarrea grasosa y retraso en el crecimiento. A diferencia del cuadro anterior, el sangrado en las heces es muy raro.
Se presenta en los primeros meses de vida, sobre todo en niños alimentados con fómulas a base de proteínas de leche de vaca o de soja. Otros alimentos que pueden estar implicados son : huevo, arroz, trigo, pollo y pescado.
Puede ser necesario evitar el alimento responsable  durante 6 a 18 meses para que las lesiones intestinales sanen completamente.
 
2.4. Enfermedad celiaca
Esta enfermedad se origina por una sensibilidad inmune frente a determinadas proteínas del gluten; lo que desencadena una afectación extensa e intensa a nivel del intestino delgado con síntomas de malabsorción. La principal proteína responsable, la gliadina,  se encuentra en el trigo, avena, centeno y cebada.
Los síntomas característicos son: diarrea grasa, distensión abdominal, pérdida de peso, náuseas y vómitos ocasionales, úlceras orales,etc.
Es de carácter permanente, es decir, se mantiene a lo largo de toda la vida. Se suele manifestar en la adolescencia y edad adulta con mayor frecuencia.
Existe predisposición genética. El diagnóstico se realiza por endoscopia con biopsia. En la analítica sanguínea algunas determinaciones específicas pueden ayudar para orientar el diagnóstico.
Es necesario eliminar el gluten de la dieta definitivamente y de forma estricta para controlar los síntomas.
En España existe una asociación de pacientes celiacos denominada FACE donde podéis entrar para obtener más información sobre esta enfermedad.
 
 
 3. Intermedias o eosinofílicas:
  • Se encuentran a medio camino entre las IgE y las no IgE mediadas.
  • La frecuencia está en claro aumento en los últimos años, a pesar de eso existen muchos interrogantes por aclarar.
  • Estas enfermedades tienen en común una base autoinmune asociada al eosinófilo a nivel del aparato gastrointestinal. Los eosinófilos infiltran las paredes del esófago, estómago o intestino.
  • Los síntomas varían dependiendo del sitio que se encuentre afectado. Podemos encontrar: rechazo al alimento, dificultad para tragar, reflujo, náuseas, vómitos, diarreas, sensación de saciedad, dolor, pérdida de peso...
  • Los alimentos implicados son muy variados.
  • El diagnóstico se realiza mediante biopsia para confirmar el infiltrado por eosinófilos.
  • Siempre se ha de diferenciar de otras causas que pueden producir un aumento de los eosinófilos como: la ingesta de fármacos, la radioterapia y las parasitosis.  
  • La IgE puede o no estar elevada, y las pruebas cutáneas (prick y patch test) muchas veces no son de utilidad.
  • Los síntomas pueden desaparecer de 3 a 6 semanas después de eliminar el alimento responsable, aunque el infiltrado por eosinófilos de las paredes digestivas puede tardar meses en regresar a la normalidad.
  • No se conocen las consecuencias a largo plazo ya que aunque los síntomas suelen ser intermitentes, la inflamación persiste de manera crónica.
  • Según la localización de la infiltración por eosinófilos las podemos dividir en:  

3.1. Esofagitis eosinofílica (EE):
Se presenta como una enfermedad crónica eosinofílica que afecta de manera exclusiva al esófago. Son pacientes que presentan dificultad o dolor al tragar y reflujo gastroesofágico. En los niños pequeños lo más frecuente es el rechazo de tomas y los vómitos. No responden al tratamiento habitual antirreflujo pero sí a esteroides por vía oral. Las pruebas realizadas (pHmetría, endoscopia con biopsia) confirman la ausencia de reflujo y la presencia de un infiltrado grave de eosinófilos diagnóstico (más de 15 por campo).
Es una enfermedad que está aumentando en los últimos años pero su diagnóstico suele ser tardío (varones preadolescentes). Muchos aspectos de estas enfermedades no son conocidos y no existen pautas de tratamiento universalmente aceptadas.
En algunos pacientes se asocia con alergia a alimentos y se han encontrado pruebas cutáneas positivas (prick o patch test). Estos pacientes mejoran tras la eliminación del alimento implicado, pero esto no se puede aplicar a aquellos que no son alérgicos, ni a otros que, aunque lo sean, no mejoran tras la supresión de los alimentos sensibilizantes, si no se asocian corticoides.
El tratamiento sigue sin poderse especificar ya que no existen suficientes estudios que demuestren la eficacia de ninguno de ellos. Si existe alergia a alimentos deben eliminarse de la dieta. El tratamiento más efectivo hasta el momento son los corticoides vía oral pero su uso está muy limitado por sus efectos secundarios a largo plazo. La fluticasona (corticoide utilizado en inhalador) aplicada en el interior de la boca y tragada parece que es por ahora el tratamiento que está dando mejores resultados.
Aquellos pacientes resistentes al tratamiento con corticoides podrían beneficiarse del tratamiento con otros fármacos actualmente en estudio como: cromoglicato, ketotifeno, azatioprina y montelukast.
Si existe estrechamiento esofágico puede ser necesaria la dilatación mediante un endoscopio flexible, pero el riesgo de desgarros y perforación aconsejan sólo su uso en caso de fracaso del resto de tratamientos dietéticos y farmacológicos.
Hacen falta estudios apropiados que ayuden a aclarar todas las incógnitas que existen.
En nuestro país existe una asociación de enfermos de EE llamada AEDESEO donde podéis entrar para obtener más información con respecto a esta enfermedad. También os puede interesar este artículo donde explica de forma muy asequible las diferencias que existen entre la EE en niños y en adultos.

3.2. Gastroenteritis eosinofílica (GE):
Esta enfermedad no muestra predisposición por edades o género a diferencia de la EE que afectaba sobre todo a varones jóvenes. Su diagnóstico se suele realizar durante exploraciones con endoscopias y biopsias en aquellos pacientes estudiados por dolor abdominal y diarrea sin causa clara. La infiltración por eosinófilos afecta al estómago e intestino delgado.
A diferencia de la EE no existe un mínimo de eosinófilos necesario para su diagnóstico.
La información disponible sobre el tratamiento de las GE es escasa y los estudios no han sido realizados de forma válida por lo que las conclusiones no son fiables. Las dietas elementales (aminoácidos) son eficaces, no tanto la eliminación de alimentos orientados por pruebas alérgicas positivas. El tratamiento más utilizado siguen siendo los corticoides por vía oral, especialmente la budesonida por su capacidad para alcanzar el intestino delgado. Algunos casos localizados con obstrucción intestinal han precisado cirugía para su resolución.
 
3.3. Colitis eosinofílica:
La reacción se localiza a nivel del colon y el recto y origina deposiciones diarreicas sanguinolentas. Suele estar implicada la leche de vaca y ocurre con mayor frecuencia en lactantes.
El diagnóstico se establece por la sospecha clínica y, especialmente, por la buena respuesta al tratamiento. Las analíticas suelen ser normales y los estudios de alergia a alimentos negativos. Sólo en caso de dudas habrá que realizar endoscopia  con biopsia.
El tratamiento consiste en la eliminación de la dieta, del lactante y de la madre, de la leche de vaca, sustituyéndola por fórmulas hidrolizadas o elementales.


4. Otras patologías atribuidas a hipersensibilidad:
4.1. Cólico infantil:
Se trata de un trastorno típico de lactantes que experimentan llanto intenso durante más de 3 horas, al menos 3 días por semana y no menos de 3 semanas (criterios de Wessel). Es frecuente, aunque posiblemente no tanto como se piensa.
Entre un 15 y un 20% de estos niños mejoran con la eliminación de la leche de vaca en su dieta. Los lactantes que presentan síntomas de alergia a la leche de vaca tienen una elevada incidencia de cólicos (casi el 45%) y las fórmulas hipoalergénicas son más eficaces que los antiácidos. Sin embargo existen puntos controvertidos sobre el papel de la alergia como responsable de los cólicos del lactante que precisan estudios adecuados y fiables.
La mayoría de los cólicos se relacionan con factores psicoafectivos y familias inestables, por lo que la selección de los niños a los que se les somete a pruebas de exclusión dietética debe ser muy rigurosa.
 
4.2. Reflujo gastroesofágico (RGE):
El RGE se asocia en el 50% de los casos a alergia a proteínas de la leche de vaca, existen estudios que así lo evidencian. También se han de tener en cuenta otras causas como: obstrucción, procesos metabólicos y enfermedades inflamatorias.
Cuando además de existir síntomas típicos de reflujo encontramos manifestaciones propias de alergia a la leche de vaca y/o una pobre respuesta al tratamiento antirreflujo, está indicada una prueba terapéutica de eliminación a la leche.
 
4.3. Constipación (estreñimiento):
Esta alteración se ha incluido como expresión aislada de un síndrome de hipersensibilidad alimentaria no mediada por IgE. Existe un estudio realizado en niños de 11 a 72 meses de edad con estreñimiento crónico, donde se demuestra que el 68% de ellos mejoraban tras la eliminación de la leche de vaca de la dieta y su reemplazo por fórmula de soja.
La inflamación rectal y las fisuras anales originan en estos niños unas defecaciones muy dolorosas lo que agrava la retención fecal y el estreñimiento.
Actualmente se admite un tratamiento de prueba mediante hidrolizado de proteínas vacunas o de soja de una semana de duración en lactantes estreñidos que sufren debido a ello y no responden con medidas habituales.

  

Una vez que ya os he explicado de forma resumida las diferentes alteraciones alérgicas a nivel del aparato gastrointestinal, me gustaría acabar recalcando las características que pueden hacer sospechar que estamos frente a una alergia alimentaria sea o no del tipo IgE:
  • Respuesta gastrointestinal inmediata (picor de boca, vómitos, diarreas) tras comer un alimento determinado
  • Deposiciones con moco y sangre en un lactante
  • Malabsorción con pérdida de proteínas
  • Vómitos, diarreas, dificultad o dolor para tragar de forma crónica
  • Retrasos en el crecimiento y desarrollo en los niños
  • Síntomas digestivos en pacientes atópicos
  • Cólico infantil, reflujo gastroesofágico y estreñimiento crónico que no responden a las medidas tradicionalmente utilizadas 

Cuando tenemos una persona, generalmente un niño, con síntomas de enfermedad gastrointestinal los médicos implicados debemos determinar la causa entre las posibles responsables (infecciones, alteraciones anatómicas, del metabolismo, genéticas, etc). Las reacciones adversas a la ingesta de un alimento permanecen como una de ellas y dentro de estas no podemos olvidar que podría deberse tanto a mecanismos inmunológicos tipo IgE, como no IgE e incluso no inmunológicos (intolerancias). 
 

 
  
 

10 de diciembre de 2012

"LO INTOLERABLE DE LAS INTOLERANCIAS"

                
Doctora, he leído por Internet que existen unos análisis que te dicen todos los alimentos que te sientan mal, incluso para las personas que tenemos alergia. Son muy caros, señal de que deben ser buenos, además, mi vecina que se lo ha hecho, dice que ha cambiado su vida. Usted me lo recomienda?. Este ejemplo es el del paciente que valora tu opinión, otros vienen con el test ya hecho directamente...
En la entrada anterior también empezaba con una pregunta realizada por un paciente, en ese caso os comentaba que era de las que más trabajo me costaba responder. Hoy me ocurre todo lo contrario, mi respuesta no tiene dudas. Menos mal que no siempre lo tenemos tan difícil... 
 
Para poder responderos con propiedad primero creo que es necesario que os explique las bases médicas de las reacciones a los alimentos en las personas.
Este tipo de reacciones son muy frecuentes. Aproximadamente el 20% de la población presenta durante su vida algún problema de hipersensibilidad con alimentos. En los últimos años se ha producido un aumento tanto en la frecuencia como en la preocupación por este tipo de reacciones en los países desarrollados. Las limitaciones de la Medicina y el acceso a todo tipo de información a través de Internet han originado entre la población la falsa creencia de que muchos de los síntomas que presentan como dolor articular, cansancio, migraña, eccemas, picor, asma, diarreas, estreñimiento, depresión, ansiedad, obesidad...hasta el estrés..., son debidos a reacciones inducidas por alimentos. Esto ha contribuido al aumento de métodos diagnósticos de lo más variopintos, lo que dificulta y retrasa muchas veces un diagnóstico precoz y fiable del problema. 
Se sospecha que al menos la mitad de las alergias alimentarias que la población cree padecer, en realidad no son alergias. Es muy importante un diagnóstico cuidadoso para prevenir dietas innecesarias que pueden originar déficits nutricionales en adultos y retrasos en el crecimiento y desarrollo de los niños.

 
Mafalda odia la sopa, a nuestro pequeño Shin Chan no le agrada el pimiento y mi relación personal con el queso deja mucho que desear...en estos casos es cuestión de gustos, pero no siempre es así.
 
Cuando algo que comemos actúa de forma negativa sobre nuestra salud es lo que en Medicina denominamos como "reacción adversa a un alimento".
Hasta el año 2000 la confusión en cuanto a este tipo de reacciones era muy grande; términos como intolerancia, alergia, reacción adversa, se usaban indistintamente y sin control. La Academia Europea de Alergia en el año 2001 simplificó la clasificación de este tipo de reacciones y las definió como hipersensibilidad a los alimentos. En el año 2003 la Organización Mundial de la Alergia (WAO) revisó y aprobó esta clasificación.
Hipersensibilidad a alimentos:
         1Alergia alimentaria: está implicado el sistema inmunológico de la persona .
                1a. Mediadas por IgE: es la forma más conocida como alergia. Existe riesgo de anafilaxia.
                1b. Mixtas IgE/no IgE: gastroenteropatías eosinofílicas, esofagitis eosinofílica.
                1c.No IgE mediadas: proctitis, proctocolitis alérgica y enteropatías/enterocolitis por proteínas de la dieta. Incluye la enfermedad celiaca.
        2-Hipersensibilidad no alérgica alimentaria: no mediadas por mecanismos inmunológicos  Antes conocidas como intolerancias a los alimentos.
               2a. Metabólicas: existe déficit de enzimas para la adecuada digestión de un alimento (por ejemplo, déficit de lactasa, origina intolerancia a la lactosa, un azúcar presente en la leche).
               2b.Farmacológicas: por sustáncias químicas presentes de forma natural en los alimentos (histamina, etc).
              
En próximos días espero hacer una entrada con más tranquilidad, para hablaros de las características de cada una de ellas, en especial de las reacciones de alergia a alimentos inmunológicas pero no mediadas por IgE. Son las grandes desconocidas y con frecuencia olvidadas por nuestra profesión.
 
                                            
Hoy me quiero centrar en los métodos que tenemos los médicos para poder diagnosticar estas enfermedades.
El diagnóstico de hipersensibilidad alérgica alimentaria se basa en tres aspectos fundamentales:
- Demostrar la asociación causal  (si el alimento que sospechamos es el responsable o no)
- Diferenciarla de otros posibles motivos de reacción adversa (diagnóstico diferencial)
- Demostrar el mecanismo inmunológico implicado

Para esto los médicos disponemos de las siguientes herramientas:

1. Anamnesis: 
Esta palabra de origen griego significa "rememoración", traer al presente los recuerdos del pasado. Platón la utilizaba para referirse a la capacidad que tiene el alma para recordar los conocimientos que esta olvida al entrar en un nuevo cuerpo.
En Medicina, la anamnesis es la información que el paciente proporciona al médico, y que pasa a formar parte de la Historia Clínica. Cada vez ha ido cediendo paso a otros métodos más técnicos y novedosos, limitada también por los escasos minutos que cada paciente tiene asignados en la agenda del médico. En estas enfermedades es una herramienta fundamental. El médico debe dejar hablar al paciente y debe también escucharlo. En especial a las madres de los niños con problemas de este tipo, son sabias en la historia de los síntomas de su hijo y sus conocimentos facilitan enormemente nuestro trabajo.
La historia clínica debe hacer notar los posibles alimentos causales, la forma en que se ingiere, la cantidad, el curso temporal de las reacciones, los síntomas y los factores asociados como el ejercicio físico o la ingesta de aspirina o alcohol.
Debemos saber escuchar y a la vez guiar al paciente mediante las preguntas oportunas. 
2. Exploración física:
Ha de ser minuciosa. El médico a través de ella recibe información sobre el estado de los diferentes sistemas del cuerpo humano (piel, respiratorio, digestivo, etc.). Entre una reacción y otra es posible que no se encuentre nada fuera de lo normal. Se debe de vigilar los percentiles de talla y peso de los niños.


Aunque la historia clínica a menudo nos proporciona información sobre el posible alimento responsable de la reacción alérgica, ni la anamnesis ni el examen físico por sí solos logran diagnosticar estas hipersensibilidades. Para confirmar el diagnóstico nos tenemos que ayudar de pruebas complementarias específicas.

3. Pruebas complementarias: Existen dos tipos diferentes.
           3a. Pruebas "in vivo" : realizadas directamente sobre el paciente. 
                   -  Tests cutáneos:  prick test, prick-prick test. Se utilizan extractos o alimentos directamente sobre la piel del paciente. Son rápidas y simples de realizar. También se utiliza el alimento aplicado en parche sobre la piel (patch test) con lectura a las 48-96 horas en caso de reacciones tipo no IgE.
                   -  Prueba de provocación oral. Esta es el método de referencia en alergia alimentaria y consiste en hacer una exposición (provocación) con el alimento sospechoso , en un medio hospitalario y de forma controlada. Lo ideal es realizarla doble ciego, es decir, ni el paciente ni el médico conocen el alimento que se le está dando a probar. Para evitar reacciones subjetivas sicológicas en una de las ingestas se administra un placebo (alimento falso que semeja al real)  
                   - Prueba reto : consiste en eliminar de la dieta el alimento sospechoso durante un tiempo y reintroducirlo posteriormente con cuidado. Esta prueba se suele utilizar en casos de reacciones no IgE mediadas.
          3b.Pruebas "in vitro": realizadas en el laboratorio.
                   - Análisis de sangre con determinación de IgE específica. Permiten confirmar el diagnóstico sospechado por la historia clínica y pruebas cutáneas. Adquieren especial importancia cuando las pruebas "in vivo" están contraindicadas. Estas pruebas complementarias están dirigidas especialmente para diagnosticar las reacciones de alergia mediadas por IgE.
                  - Estudio de las heces y del aire espirado: útiles para la hipersensibilidad a alimentos no alérgicas tipo metabólicas (antiguas intolerancias)
Un tipo de prueba que engloba tanto el estudio directo sobre el paciente como el análisis en laboratorio es la  endoscopia con biopsia, esta se realiza en algunos casos de reacciones alérgicas a alimentos para determinar la respuesta a los cambios en la dieta.

Estas pruebas han demostrado durante estos años su validez científica y son las únicas en las que podemos confiar en la actualidad. 


Hay métodos que pretenden ser diagnósticos no avalados por la comunidad científica y que algunos médicos no especialistas usan. Esto, además de un gasto innecesario,  origina falsos diagnósticos y gran confusión entre los pacientes.
En este sentido cualquier método diagnóstico que no haya demostrado eficacia en ensayos clínicos se debería considerar no válido, o de valor incierto o no comprobado. 

¿Cómo sabemos si una prueba es válida o no desde el punto de vista científico?
No es que se decida de forma arbitraria, esta sí, esta no...esta me gusta, esta no tanto.... 
Para que un método se considere diagnóstico  es necesario que cumpla tres requisitos fundamentales:
    1.Debe mostrar validez: quiere decir que la prueba debe medir lo que realmente quiere determinar. Los resultados conseguidos con esta prueba se comparan con otras cuya validez ya está demostrada, reconocida.
    2. Debe ser reproducible: si la prueba se realiza varias veces sobre una misma muestra en circunstancias similares, el resultado deberá ser el mismo o muy parecido.
    3. Debe ser seguro:  indica confianza en el resultado,  nos dirá si realmente la persona está o no enferma. Para ello se utilizan unas medidas ya establecidas por la comunidad científica.

Una prueba será incierta o no comprobada cuando incumpla los requisitos anteriores. En tal caso no será apropiado denominarla como "diagnóstica".
Por este motivo debemos ser muy cautelosos y no dejarnos seducir por la publicidad grandilocuente y engañosa de algunas pruebas denominadas como "tests de intolerancias y alergias alimentarias". La cantidad de pruebas comerciales que aseguran poder diagnosticar la hipersensibilidad a alimentos es grande y continua aumentando. Suponen una forma irresponsable, fácil y rápida de ganar dinero.



¿Cuales son estas pruebas diagnósticas de valor dudoso o no comprobado en las reacciones a alimentos? 

1. Pruebas in vitro (análisis de sangre):
                  1a. Pruebas citotóxicas (Test ALCAT, NOVO Immogenics): se basa en poner en contacto en el laboratorio células de sangre del paciente con diversos alimentos y observar si muestran cambios que indiquen que se han activado, como el aumento de tamaño o de número. El nombre es muy científico y la idea parece fiable, de hecho esta técnica se utiliza en estudios inmunológicos con otros fines; pero los resultados son muy subjetivos, nada reproducibles y de poca confianza. No existe ningún país en el que las aseguradoras privadas o la sanidad pública cubran estas pruebas. No hay publicados artículos de calidad en revistas médicas que aporten datos sobre su valor científico. Los estudios que presentan son resúmenes en congresos o publicados en revistas menores. Los problemas de salud que "solucionan" estas pruebas son tantos que huele a engaño o a poderes mágicos.
                1b. Pruebas de determinación de IgG específica frente a alimentos (Test A200, Test IADM o de Intolerancias Alimentarias Dieta Mediterranea, ImuPro300, Test FIS): durante los años 90 aparecieron laboratorios que ofrecieron la determinación de inmunoglobulinas (anticuerpos) frente a alimentos, pero en la actualidad la IgG específica es la que tiene más protagonismo. Se evalúa frente a una larga lista de alimentos y según los resultados se recomienda al paciente una serie de dietas de evitación que resultan  muy complejas de seguir ya que prohiben numerosos alimentos.
Cuando estudios científicos comparan esta prueba con la de referencia en alergia a alimentos, la provocación oral, se ha visto que los resultados no coinciden, tampoco son reproducibles y no se correlacionan con la clínica del paciente por lo que se cuestiona su utilidad.
La presencia de IgG frente a alimentos indica exposición a los mismos, es decir, contacto habitual, y no sirve para el diagnóstico de alergia a alimentos.
Además se ha observado que estos niveles de IgG, especialmente la IgG4, aumentan cuando la persona adquiere tolerancia al alimento al que tenía alergia y no cuando empeora, como defienden los realizadores de este tipo de pruebas.
                  1c. Análisis capilar (mineralograma del cabello): detecta minerales y metales pesados en una muestra de cabello. Se basa en la idea de que son los metales pesados los que causan la intolerancia.


2. Pruebas in vivo (sobre el paciente):
Las técnicas siguientes no tienen credibilidad científica ni han demostrado su eficacia clínica para diagnosticar reacciones de hipersensibilidad a alimentos.     
                2a. Biorresonancia (Test ELMA, Nutri10, LaPHYTEST): es una corriente médica alternativa que entiende la enfermedad como un desequilibrio energético, de forma que el cuerpo enfermo emite ondas electromagnéticas alteradas. Un aparato de biorresonancia es capaz de captar esas ondas, equilibrarlas y devolverlas al paciente ya normalizadas. Diagnostica y trata a la vez diversas anomalías, además de las reacciones a alimentos, como artrosis, fibromialgia, fatiga crónica e incluso el cáncer.
                2b. Cinesiología aplicada: este método se basa en que cada alteración del organismo se acompaña de una disminución de fuerza muscular. Los alimentos sospechosos se preparan en una botella de cristal que el paciente ha de sujetar con una mano. Se mide la pérdida de fuerza del brazo contrario.
                2c. Provocación y neutralización subcutánea y sublingual: consiste en la administración sublingual o subcutánea  de extractos de alimentos de forma progresiva hasta que aparecen los síntomas, después se administra una dilución mayor para neutralizarlos. Utilizada por los ecologistas clínicos. Implicación subjetiva importante del paciente. Los síntomas se reproducen en esos pacientes cuando se administra un placebo (alimento falso).
               2d. Test de DRIA: basada en que cuando hay hipersensibilidad a un alimento, se produce un descenso de la fuerza muscular al consumirlo. Se administra debajo de la lengua (sublingual) y si se produce una caida de la fuerza muscular superior al 10% consideran que existe una reacción frente al alimento valorado.
               2e. Electroacupuntura o prueba electrodérmica: consiste en medir la resistencia de la piel al paso de una corriente eléctrica en unos puntos determinados para detectar hipersensibilidad alimentaria. Si se produce una caída en la corriente cuando la placa de aluminio toca la piel, se considera diagnóstico.
               2f.  Pulso reagínico: prueba del pulso que consiste en medir si existen cambios en la frecuencia del pulso después de que el paciente haya consumido el alimento sospechoso.


Con frecuencia estos test y pruebas ofrecen información nutricional adicional y excluyen gran cantidad de alimentos supuestamente perjudiciales durante largos periodos de tiempo.
Sin consejo nutricional adecuado una dieta restrictiva puede conducir a carencias alimentarias graves. En el caso de los niños además, afecta  de forma severa a su crecimiento y desarrollo posterior.                
 
Podéis encontrar las opiniones que tienen las Sociedades Médicas  sobre el uso de este tipo de pruebas en los siguientes enlaces: WAO (Organización Mundial Alergia), EAACI (Academia Europea Alergia), SCAIC (Sociedad Catalana Alergia), SEAIC (Sociedad Española Alergia), SEEN (Sociedad Española Endocrinología Nutrición), SEEDO (Sociedad Española Estudio Obesidad) y AEDN (Asociación Española Dietistas Nutricionistas)
 
CONCLUSIONES:
  • El diagnóstico de hipersensibilidad alimentaria se consigue mediante la historia clínica y las pruebas científicas disponibles (validadas), entre las que destacan las pruebas cutáneas, la determinación de IgE específica y la pruebas de exposición (provocación).
  • Actualmente no existe ningún método alternativo ni complementario que pueda ayudar al diagnóstico de reacciones adversas a alimentos. Estas pruebas no se recomiendan en la práctica clínica debido a que no cumplen los requisitos para ser válidas científicamente.
  • Los métodos diagnósticos no validados son costosos y retrasan el diagnóstico y el tratamiento adecuados en los pacientes con hipersensibilidad alimentaria.
  • Todos los médicos deberíamos estar alerta sobre su uso y proteger a los pacientes 

Como médico soy consciente de que en ocasiones llegar a un diagnóstico y conseguir solucionar con éxito el problema que nos plantea el paciente puede ser complicado, largo e incluso decepcionante para ambas partes. Esto no nos tiene que conducir nunca a  "agarrarnos" como una tabla de salvación a pruebas engañosas en su publicidad, en sus métodos y en sus resultados que lo único que consiguen es producir un coste humano y económico totalmente censurable. Lo mejor en estos casos suele ser volver a consultar con el especialista adecuado y replantear el problema. A veces hay señales que pueden pasar desapercibidas o que se pueden manifestar de formas diferentes.
El contacto y la comunicación con el médico es fundamental.

Llego al final de este artículo respondiendo a la pregunta que me planteaba mi paciente:
Doctora, he leído por Internet que existen unos análisis que te dicen todos los alimentos que te sientan mal, incluso para las personas que tenemos alergia. Son muy caros, señal de que deben ser buenos, además, mi vecina que se lo ha hecho, dice que ha cambiado su vida. Usted me lo recomienda?
Mi respuesta es un NO rotundo, sin excepciones ni dudas!

 

 

20 de noviembre de 2012

EL RIESGO DE LO OCULTO: "puede contener trazas de..."

Doctora, si leo en una etiqueta "puede contener trazas de frutos secos", eso qué significa?, lo puedo comer o no?, es que no me atrevo...
Os aseguro que es de las preguntas que más me cuesta responder en la consulta.
 
 
Y lo mismo para la leche, el huevo, pescado, trigo, soja....una lista interminable de TRAZAS que aparecen al final de la composición de los alimentos haciendo que miles de personas alérgicas o intolerantes no sepan si ese alimento es seguro o no para ellos.
 
Vivir es una empresa arriesgada para todos, ya lo sabemos, pero en el caso de las personas alérgicas este riesgo es vital con algo tan básico y frecuente como es la comida. El alérgico a un alimento está obligado a evitarlo al 100% en su dieta, el peligro de una reacción fatal a pesar de ingerir pequeñas cantidades es real y esto les obliga no sólo a conocer todos los numerosos listados de palabras relacionadas con el alimento responsable, sino además a realizar un seguimiento de los alérgenos ocultos y de las malditas trazas. Como no lo tienen ya complicado...aún más!
 
 
Los hábitos alimentarios evolucionan, cambian con el tiempo. La globalización y las nuevas tecnologías han incrementado la oferta y variedad de alimentos pero también la presencia de alérgenos ocultos. Oculto significa "no visible" y como tal no consta en el etiquetado obligatorio. Esto supone un riesgo real y una angustia con la que es difícil convivir para la persona alérgica.
 
Por un momento piense cuantas veces come algo al día, cuantas mira la etiqueta de lo que come, las veces que tiene que pensar mientras come si hará una reacción anafiláctica o no. Con esta inquietud conviven cada comida del día, las personas alérgicas que nos rodean.
 
Un alérgeno alimentario no es peligroso si es evidente y puede evitarse; sólo es peligroso si es inevitable o inesperado. El mayor obstáculo contra el que tiene que luchar un paciente alérgico a un alimento es el excesivo "uso preventivo de alérgenos trazas".
 
 
Los fabricantes de alimentos deben indicar la presencia de ingredientes que causan alergias e intolerancias, y evitar la contaminación accidental con alérgenos que estén presentes en otros productos.

Desde finales del siglo XX (Real Decreto 1334/1999) se establecieron las normas de etiquetado de los alimentos, pero sus limitaciones llevaron a la modificación en el año 2004 (Real Decreto 2220/2004) para incluir la obligación de mencionar la presencia de sustancias causantes de alergias e intolerancias alimentarias. En el 2008 (Real Decreto 1245/2008) se recoge en un anexo actualizado las sustancias que obligatoriamente deben declararse así como las excepciones previstas.
La última modificación viene desde el Parlamento Europeo (Reglamento UE 1169/2011). Su misión es actualizar y simplificar las diferentes normativas existentes hasta ahora para proteger la salud de los consumidores y garantizar el derecho a la información.

 
Os resumo las principales novedades que aporta para los alérgenos y sustancias que causan intolerancia:
 
        -Se indicarán en la lista de ingredientes de forma clara todas las sustancias enumeradas en el Anexo II (lo que quiere decir por ejemplo,  que ya no vale eso de poner palabras incomprensibles para las personas como albúmina, livetina, lecitina, lisozima, etc, para indicar que lleva huevo!).
 
       -Han de constar todos los ingredientes obligatorios independientemente del peso en % con respecto al producto final (hasta entonces no era necesario si no superaba el 25% del peso del producto final).
 
        -Si no hay lista de ingredientes, incluirá la palabra "contiene..." seguida del nombre de la sustancia (esto es sólo aplicable para las que están incluidas en el Anexo II).
 
        -La denominación de la sustancia se destacará mediante una composición tipográfica que la diferencie claramente del resto de ingredientes (mediante un tipo de letra, con un tamaño obligatorio legible, estilo o color de fondo que sea fácil y rápido de ver). Podremos dejar la lupa en casa!
 
         -Los alimentos sin envasar también deben informar de la presencia de este tipo de sustancias (esto afecta especialmente a restaurantes, locales, comedores públicos y a  las máquinas expendedoras de bebidas tipo café, chocolate, leche, zumos...)

 
 
 ¿Y cuales son estas sustancias de declaración obligatoria?
 "Será de información obligatoria todo ingrediente o coadyuvante tecnológico que figure en la lista de sustancias o productos que causen alergias o intolerancias (AnexoII) y se utilice en la fabricación de un alimento o siga estando presente en el producto acabado"

Este reglamento  se refiere sólo a los ingredientes  añadidos intencionadamente, pero no se aplica a los residuos (trazas) que puedan aparecer accidentalmente. Sin embargo para la persona alérgica LAS CONSECUENCIAS SON LAS MISMAS!
 
Las sustancias incluidas en el Anexo II son las siguientes:
  • Cereales que contengan gluten (o sea, trigo, centeno, cebada, avena, espelta, Kamut o sus variedades híbridas) y productos derivados. Excepto: jarabes de glucosa a base de trigo o de cebada y cereales utilizados para hacer destilados o alcohol etílico de origen agrícola para bebidas alcohólicas
  • Crustáceos y productos a base de crustáceos.
  • Huevos y productos a base de huevo.
  • Pescado y productos a base de pescado. Excepto: gelatina de pescado o ictiocola utilizada como clarificante en la cerveza y el vino, gelatina de pescado utilizada como soporte de vitaminas o preparados de carotenoides.
  • Cacahuetes y productos a base de cacahuetes.
  • Soja y productos a base de soja. Excepto: aceite y grasa de soja totalmente refinados, tocoferoles naturales mezclados (E-306) derivados de soja, ésteres de fitosterol y fitoestanol derivados de aceite y semilla de soja.
  • Leche y sus derivados (incluida la lactosa). Excepto: suero utilizado para hacer destilados o alcohol etílico de origen vegetal para bebidas alcohólicas, lactitiol.
  • Frutos secos de cáscara, es decir: almendras (Amygdalus communis L.), avellanas (Corylus avellana); nueces de nogal (Juglans regia), anacardos (Anacardium occidentale), pacanas (Carya illinoiesis, Wangenh, K Koch), castañas de Pará (Bertholletia excelsa), pistachos (Pistacia vera), nueces macadamia y nueces Australia (Macadamia ternifolia). Y sus productos derivados. Excepto: nueces utilizadas para elaborar destilados o alcohol etílico de origen agrícola para bebidas alcohólicas.
  • Apio y productos derivados.
  • Mostaza y productos derivados.
  • Granos de sésamo y productos a base de granos de sésamo.
  • Anhídrido sulfuroso y sulfitos en concentraciones superiores a 10mg/kg o 10mg/L expresado como SO2.
  • Altramuces y productos a base de altramuces.
  • Moluscos y productos a base de moluscos.
 (Este Anexo que será reexaminado por la Comisión, teniendo en cuenta los avances científicos y, si procede, actualizará la lista).

Es evidente que, a pesar de los adelantos, aún sigue habiendo mucha letra roja etiquetada como excepciones.
 
 
 
La normativa de etiquetado es de obligado cumplimiento desde el 1 de agosto de 2008 en lo que respecta a las sustancias del Anexo. El último reglamento europeo del 2011 será aplicable a partir del 14 de diciembre de 2014, en él se hace referencia al etiquetado en general (valor nutricional, conservación, etc) y a nivel de los alérgenos alimentarios sólo varía la obligación de etiquetar de forma legible el listado de ingredientes (o en su defecto, añadir "contiene...").

La no declaración de un alérgeno en el etiquetado de un alimento, da lugar a su inclusión en la Red de Alerta Alimentaria:
La AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) dispone de un servicio de red de alertas donde nos podemos dirigir en caso de que queramos denunciar alguna infracción observada en el etiquetado de los alimentos.
El problema es que la alerta aparece una vez que la persona sufre una reacción alérgica después de comer "algo que creía seguro", y esa reacción puede llegar a ser mortal.
No sé porqué siempre tenemos que empezar la casa por el tejado...

Para que os hagáis una idea del camino que queda por recorrer podéis entrar en esta página y leer las alertas que se van recibiendo de forma periódica; y estas son las que se denuncian, la punta del iceberg. Detrás de cada una de ellas hay una historia personal de angustia, temor y desconfianza.
Las asociaciones de pacientes alérgicos (AEPNAA e Inmunitas Vera) también disponen de redes de alerta donde los usuarios se pueden informar de forma continua y segura.
 

Las bases legales están puestas pero existen todavía muchos puntos oscuros por resolver:
  •  Falta rigurosidad y fiabilidad en la cadena de producción (separación de alérgenos, almacenaje hermético, limpieza, transporte,...)
  •  Muchas empresas siguen sin hacer constar ingredientes, aditivos y trazas poniendo en peligro la vida de los alérgicos a los alimentos.
  • Se producen sin previo aviso cambios bruscos en el etiquetado. También errores u omisiones (intencionadas?)
  • Se siguen utilizando guantes de látex que transfieren proteínas alergénicas a los alimentos con los que ha tenido contacto. Peligro de reacciones cruzadas en alérgicos a frutas tropicales.   
  • Y los alimentos transgénicos? Falta una legislación actualizada al respecto que haga referencia a los alérgenos ocultos en su proceso.
 
Para solucionar estos problemas son necesarias dos cosas:
 
1- Un control exhaustivo del cumplimiento de la legislación vigente (muy mejorable a mi parecer) mediante sistemas de auditorías programados de forma periódica.
 
2- Una formación adecuada y actualizada de todos los sectores implicados (alergólogos, pacientes, industria alimentaria, autoridades sanitarias y profesionales de la alimentación)
  

Cuando ocurre un caso de muerte por anafilaxia generalmente no suele salir publicado en las noticias médicas, esto dificulta que conozcamos la frecuencia real de reacciones graves o fatales y nos lleve a menospreciar el problema. Gracias al interés y a la lucha incansable  de las Asociaciones de pacientes alérgicos como AEPNAA , Inmunitas Vera  y Elikalte, estamos cada vez más cerca de conseguir un  etiquetado real, seguro y fiable de los alimentos.

 

Empezaba este artículo del blog con una pregunta a la que los alergólogos nos enfrentamos con temor, al menos en mi caso, lo reconozco; y de la que los pacientes necesitan una respuesta lo más fiable y tranquilizadora posible. 
No suelo huir de los problemas así que os comentaré cual es mi respuesta y lo haré, como siempre, basándome en el contacto diario con la realidad de la vida del alérgico a un alimento y, por supuesto,  aplicando el sentido común que te da la experiencia.

Pongamos el ejemplo de un alérgico a frutos secos (aplicable a cualquier otra alergia como leche, huevo, soja, etc)
Doctora, si leo en una etiqueta "puede contener trazas de frutos secos", eso qué significa?, lo puedo comer o no?, es que no me atrevo...

- Si el paciente es adulto, tiene una alergia a un fruto seco y nunca ha hecho una reacción grave (anafilaxia) y además ese producto lo comía antes del diagnóstico sin problemas, recomiendo que lo continúen comiendo pero siempre con precaución, vigilando cualquier síntoma o signo sugestivo de una reacción alérgica (picor en la boca, ronquera, urticaria...), en cuyo caso ese alimento quedará prohibido para siempre. 

- No recomiendo que lo coman en los siguientes casos: 
                1. Niños con alergia a ese alimento ya que las manifestaciones iniciales de alergia pueden pasar desapercibidas para los padres al no saber explicarlas o no darse cuenta. 
                 2.  Si ha ocurrido una reacción previa alérgica severa (anafilaxia) ya sea niño o adulto.
                3. Si existen otros riesgos añadidos como múltiples alergias, asma, dermatitis atópica, tratamiento con betabloqueantes, etc.

-En caso de duda se debe de llamar al teléfono de atención al consumidor que consta en el etiquetado de todos los productos.

Sobre todo hay que valorar con sumo cuidado cada caso en particular porque en alergia cada persona tiene su umbral propio y variable de exposición a partir del cual puede hacer una reacción frente al alimento responsable. Ese umbral es desconocido y mientras siga siendo así debemos actuar con una precaución excepcional.  
 
Y es que el ser humano, hasta el día de hoy, para vivir tiene que comer. Los alérgicos también. 
 
  

4 de noviembre de 2012

Gripe, huevo y alergia: una delicada relación

 
La temporada de vacunación de la gripe ya ha comenzado y tendrá lugar, como cada año, durante los meses de octubre y noviembre. La Asociación Española de Pediatría (AEP) acaba de lanzar una campaña muy interesante dirigida a la prevención de esta enfermedad en niños y adolescentes. Podéis entrar en este enlace para conocer sus recomendaciones.
 
Como cada otoño, con cada nueva campaña de vacunación reaparecen las mismas dudas y preguntas:
 
-Doctora, ¿debo vacunar a mi hijo de la gripe al ser alérgico?
-¿Se pondrá peor si  se la pongo? A mi sobrina el año pasado "le sentó fatal".
-¿Se la puedo poner si se está vacunando de la alergia?
-He leído por Internet que es mejor no vacunar a los niños, que todas las vacunas son "malísimas"!
-¿Sirven realmente para algo, o solo para que los laboratorios se hagan más ricos a nuestra costa?
 
Y los hay más inquisitivos preguntando: - Doctora, ¿usted se vacuna??
 
  
La Revista Española de Quimioterapia ha publicado este año un consenso sobre la vacunación de la gripe en el que han participado 19 Sociedades Científicas y Asociaciones Profesionales. Os resumo lo más importante relacionado con las enfermedades alérgicas:
 
1. La gripe es la enfermedad inmunoprevenible más habitual en los países desarrollados. El virus infecta cada año a una media del 10-15% de la población de cualquier edad.
 
2. Los grupos de mayor riesgo son las personas mayores de 65 años, los niños menores de dos años, enfermos crónicos (entre ellos las personas asmáticas), inmunodeprimidos y embarazadas.
 
3. Solo se debe usar en niños a partir de los 6 meses de edad.
 
4. Todos las personas con alergia respiratoria en la que exista afectación bronquial (asma, hiperreactividad) deberían vacunarse de la gripe. También lo deben hacer todos aquellos que estén en contacto con estas personas alérgicas (familiares, maestros, médicos...).
 
5. Su administración es intramuscular, en el muslo o en el hombro, según la edad. Se puede administrar al mismo tiempo que otras vacunas pero aplicando la inyección en sitios diferentes.
 
6. Es una sola dosis anual, excepto en niños menores de 9 años que se vacunan por primera vez que se reparte la dosis en dos veces con intervalo de un mes.
 
7. Actualmente todas las vacunas disponibles en España están hechas en cultivos de huevos de gallina embrionados y ninguna contiene timerosal u otro derivado mercurial como conservante.
 
8. En el futuro inmediato se esperan novedades importantes como la vacuna de virus vivos de administración intranasal. 
 
9. Entre las precauciones es conveniente evitar la administración de la vacuna antigripal en personas con enfermedad aguda, curse o no con fiebre, hasta que los síntomas hayan disminuido.
 
10. Están contraindicadas todas las vacunas de la gripe disponibles en España en personas con hipersensibilidad anafiláctica conocida al huevo, puesto que los virus se cultivan en huevos de gallina.
 
 
 
¿Y qué pasa entonces si un niño además de ser alérgico al huevo, es asmático o tiene alguna otra enfermedad crónica?
 
Esta posibilidad existe. El asma afecta al 10% de la población infantil y la alergia al huevo es, junto con la leche, la más frecuente en la infancia (casi el 3%).
Muchos de los niños que tienen alergia al huevo en España (30.000 niños menores de tres años) pertenecen a grupos de riesgo en los que está indicada la administración de la vacuna antigripal. Por ejemplo: la tercera parte de los alérgicos al huevo padecen asma.
 
 
 
Por este motivo, dada la importancia para la prevención tanto de la gripe como de las reacciones alérgicas posibles, La Sociedad Española de Alergia Pediátrica (SEICAP) ha realizado un comunicado para la campaña de vacunación antigripal de este año donde expresa las siguientes recomendaciones:
 
  1. Una reacción anafiláctica grave tras la administración de una dosis previa de la vacuna antigripal, independientemente del componente sospechoso de ser responsable de la reacción, es una contraindicación absoluta para poner esta vacuna. 

 
 
   2. El antecedente de reacción anafiláctica grave después de una exposición al huevo, o el empleo de adrenalina u otras medidas urgentes a causa del contacto con este alimento, harán que no se recomiende la administración de la vacuna antigripal. Si se considera la vacunación necesaria, esta deberá administrarse, previa valoración por un alergólogo, en un centro hospitalario con los medios adecuados para el tratamiento de las reacciones alérgicas graves (anafilaxia).  
 
 
   3.  En el caso de reacciones no graves tras la ingesta de huevo (urticaria, picor, rojeces, hinchazón localizada) se podrá realizar la vacunación antigripal con las siguientes especificaciones:
        3.1- La vacuna puede administrarse en su centro habitual.
       3.2- No es necesario fraccionar la dosis. Se puede poner la dosis completa en una sola inyección.
       3.3- Se aconsejará un periodo de observación de 30 minutos después de su administración.
 
 

Conclusión:
 
Las contraindicaciones absolutas de la vacuna antigripal son:
 
- Reacción alérgica grave a los componentes de la vacuna
- Antecedentes de reacción grave con una dosis previa de la vacuna
- Reacción alérgica grave (anafilaxia) al huevo
- Niños menores de 6 meses
 
 
 
 
Para finalizar me gustaría hacer dos recomendaciones:
 
1. En el caso de que existan niños menores de 6 meses de edad con factores de riesgo para la gripe (enfermedades crónicas), la familia cercana se debería vacunar de la misma, ya que estos niños son más susceptibles de enfermar y ellos no se pueden vacunar.
 
2. También es especialmente importante la recomendación de la vacuna antigripal de todos los profesionales sanitarios.
 
¡YO TAMBIÉN ME VACUNO!