Actualmente se habla de la alergia como la epidemia del siglo XXI, tanto es así que en el 2025 se prevee que casi el 50% de la población tenga algún tipo de alergia. Usted o algún familiar cercano seguro que entrarán en esa estadística futura. Mi pasión por mi trabajo me ha llevado a crear este blog, con el que me lanzo a la autopista de las redes sociales con el fin de aportar mi experiencia y conocimientos para que la persona alérgica sea capaz de asumir su enfermedad, comprenderla y convivir con ella de la forma más natural y equilibrada posible. El reto es grande pero la ilusión es mayor.
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23 de mayo de 2013

LA LTP Y LA ALERGIA A MÚLTIPLES ALIMENTOS:



En la práctica de la Alergología nos encontramos pacientes que refieren reacciones adversas a múltiples alimentos, sobre todo de origen vegetal, y cuyo manejo suele ser de gran complejidad.

En España el 30% de las personas mayores de 5 años alérgicas a los alimentos lo son a  los vegetales, es decir: frutas, frutos secos, legumbres, cereales y hortalizas frescas. En estos pacientes es muy frecuente encontrar sensibilizaciones múltiples a otros alimentos vegetales aunque no sean de la misma familia.
La base de estas asociaciones es que existen anticuerpos IgE creados por nuestro sistema inmunológico frente a "panalergenos".  Dentro de ellos, por su importancia en nuestro país, destacan las proteínas transportadoras de lípidos (LTPs).

¿Qué son las LTPs?:
Son proteínas de defensa ampliamente extendidas en el reino vegetal en los paises mediterráneos. Esta capacidad de defensa consiste en ayudar a las plantas a adaptarse a situaciones de estrés (frío, salinidad) y evitar la acción perjudicial de bacterias y hongos. Por este motivo se situan sobre todo en las capas más externas de los vegetales (piel, cáscara, hojas); esto explica el porqué, en el caso de las frutas, la piel es más alergénica que la pulpa.
Existen muchas proteínas diferentes LTPs pero son muy parecidas entre ellas, esta similitud origina gran cantidad de reacciones cruzadas entre alimentos vegetales (el cuerpo se "confunde" y reacciona frente a alimentos a los que realmente no tiene alergia). La alergia a las LTPs es muy típica en los países mediterráneos (España e Italia), donde el consumo de frutas y verduras está más extendido.

 ¿Por qué es peligrosa la alergia a las LTPs?:
Además de por su amplia distribución y su capacidad para producir reacciones cruzadas, su poder reside en su gran estabilidad. Son resistentes a la digestión y al calor, por ello pueden producir síntomas por ingestión del alimento que las contengan, aunque hayan sido cocinados o procesados, como en el caso de mermeladas, zumos, cerveza y vinos. La ingesta de LTP en una persona alérgica puede desencadenar una reacción grave independientemente de la cantidad ingerida.



 ¿Dónde están las LTPs?:
Las podemos encontrar en:
1. Alimentos vegetales:
  • Frutas: 
  • Melocotón, albaricoque, cereza, manzana, ciruela, fresa, pera, uva, limón, naranja, mandarina, plátano, kiwi, frambuesa, mora y granada. 
  • No se han encontrado hasta el momento en melón, sandía, piña, lichi y dátil. 
  • Sin evaluar en: higo, mango, chirimoya, coco, papaya y arándano. 

  • Hortalizas
  • Col, coliflor, brócoli, repollo, espárrago, lechuga, tomate y apio.
  • No se han encontrado hasta el momento en: zanahoria, patata, aguacate, pimiento, remolacha, champiñón, yuca, rábano y nabo. 
  • Sin evaluar en cebolla, calabaza, calabacín, berro, berenjena, acelga, espinaca, puerro y alcachofa. 

  • Cereales
  • Maíz, trigo.
  • No se han encontrado en cebada, alforfón y arroz. 
  • Sin determinar en centeno, mijo y avena. 

  • Frutos secos
  • Almendra, avellana, cacahuete, castaña, pipas de girasol y nuez.
  • No se han encontrado en pistacho, anacardo, nuez negra, nuez de Brasil, nuez pacana. 

  • Legumbres:
  • Lentejas, judías, cacahuetes. 
  • No se han encontrado en guisantes, soja y altramuz
  • Sin determinar en garbanzo, almorta y habas. 

  • Semillas (especias):
  • Mostaza
  • No se han encontrado en azafrán, sésamo y pimentón. 
  • Sin determinar en semillas de lino. 



2. Pólenes:
  • Malezas: artemisa, parietaria y ambrosía.
  • Árboles: olivo y platanero.
3. Otras fuentes de vegetales:
  • Látex (procede de un árbol: Hevea brasiliensis)

La alergia a LTP tiene una estrecha relación con la alergia al polen. Se ha comprobado que el 75% de personas alérgicas a frutas y verduras también son alérgicas a pólenes, especialmente a polen de platanero y artemisa, es lo que se denomina el "síndrome polen-frutas".


 ¿Cuales son sus manifestaciones clínicas?:

La alergia a LTPs suele desencadenar síntomas muy inmediatos, generalmente a los pocos minutos de la ingestión y claramente relacionados con ella. Al ser proteínas muy estables no son destruidas a nivel digestivo, por lo que atraviesan las mucosas y llegan a muchos órganos pudiendo originar síntomas muy variados.
Cuando la alergia a LTPs implica a pólenes además de a alimentos vegetales los síntomas suelen ser menos graves. Si sólo existe afectación de alimentos la alergia puede originar reacciones muy severas.

Las manifestaciones pueden ser locales o generales:
1. Reacciones locales:
  • Orofaringe: síndrome de alergia oral (SAO) que consiste en picor en la boca y/o en su interior tras la ingesta. A veces se acompaña de ronquera, edema en los labios, en la lengua o en la úvula. Este síndrome es más frecuente en pacientes con alergia a pólenes al comer melocotón crudo.
  • Tracto gastrointestinal: náuseas, vómitos, diarreas y dolor abdominal. Pueden ocurrir de forma paulatina una horas después de la ingesta.
  • Piel: si el paciente está muy sensibilizado, al tocar la piel del melocotón pueden aparecer ronchas tipo urticaria en la zona que ha estado en contacto.
  • Aparato respiratorio: si existe alergia a pólenes se pueden originar síntomas como rinitis (nariz), conjuntivitis (ojos) y asma (pulmón).
2. Reacciones generales: son más frecuentes en los pacientes que no presentan asociada alergia a pólenes. También en los que son alérgicos a la pulpa de la fruta.
  • Leves-moderadas: se suele afectar sobre todo la piel (urticaria generalizada con picor intenso) y el aparato gastrointestinal (vómitos, diarreas, dolor).
  • Graves: ocurre en pacientes muy sensibilizados. Las dos situaciones que pueden poner en peligro la vida del paciente son: edema de glotis y anafilaxia.
La anafilaxia afecta a múltiples órganos y puede desencadenar la muerte por shock con parada cardiaca. Suele aparecer dentro de los primeros 30 minutos tras la ingesta del alimento.
El ejercicio físico o la medicación con fármacos antiinflamatorios al mismo tiempo que la ingesta del alimento alergénico pueden aumentar las probabilidades de una anafilaxia.



¿Cuál es el tratamiento indicado?:

1. Dieta de evitación: es lo fundamental y se hará pautada por su alergólogo en función del grado de tolerancia que muestre a los alimentos implicados.
  • A veces se toleran las frutas peladas, lavadas, en zumo o en almíbar...
  • Si no es así, conviene evitar todas las frutas de la misma familia (rosáceas: pera, manzana, melocotón, albaricoque, almendra, cereza, ciruela, fresa, mora, membrillo...) y limitar el consumo de productos que puedan contener estos alimentos de forma procesada (yogures, zumos, mermeladas, macedonias, licores, cerveza, chocolates, cereales, tartas, helados, gelatinas...)
No deben eliminarse de la dieta aquellos alimentos que causan sensibilización, es decir, pruebas cutáneas positivas, pero que no provocan síntomas. Es el médico especialista el que decidirá según el estudio realizado y los síntomas la eliminación de un alimento en la dieta. Para ello se ayuda de varias pruebas diagnósticas, siendo la más importante la exposición o provocación con el alimento sospechoso, siempre que este no haya causado una anafilaxia, en cuyo caso dicha prueba de exposición está totalmente contraindicada por el elevado riesgo que supone para el paciente.

2. Medicación de rescate: pautada por el especialista para poder controlar los síntomas en caso de ingestión accidental. Si tiene una gran sensibilidad o ha sufrido algún cuadro grave de alergia (anafilaxia) siempre está indicado que lleve adrenalina precargada para su autoadministración en caso necesario (síntomas generales con afectación de varios órganos).

3. Inmunoterapia: debido a que en el síndrome polen-frutas, los alérgenos alimentarios responsables comparten partes comunes con los pólenes, algunos estudios sugieren que la inmunoterapia con polen, que se utiliza para mejorar los síntomas respiratorios, podría mejorar los síntomas alérgicos provocados por el alimento, aunque los resultados son controvertidos.
Actualmente disponemos de la primera vacuna sublingual para tratar la alergia al melocotón. Su incorporación es muy reciente por lo que habrá que esperar un tiempo para ver la evolución a largo plazo.

4. Inducción de tolerancia oral: consiste en una desensibilización oral progresiva administrando el alimento en cantidades crecientes. Actualmente se utiliza con muy buenos resultados en niños que no han superado la alergia a la leche y/o al huevo. En el caso de alergia a vegetales su utilización aún no está bien definida.

5. Fármacos biológicos: La utilización de fármacos biológicos, como es la administración periódica de anticuerpos anti-IgE (omalizumab), fármaco conocido como Xolair®, puede inhibir o disminuir la respuesta alérgica y a su vez reducir el riesgo de reacción en caso de ingestión inadvertida. La ventaja de este tratamiento es que actúa sobre varias alergias a la vez. Su inconveniente es el precio y el uso exclusivo a nivel hospitalario.
En casos de alta sensibilidad a LTPs, con la implicación de múltiples alimentos,  es importante procurar que la persona obtenga todos los nutrientes necesarios con una alimentación segura, para ello la consulta con un especialista en nutrición puede ayudar a conseguir este equilibrio.

VUESTRAS POSIBLES PREGUNTAS:
1. Tengo alergia a la LTP. ¿Qué alimentos no puedo comer?:
Los alimentos que pueden contener LTP son muchos y variados al ser una proteína que está muy distribuida en los alimentos vegetales (frutas, hortalizas, cereales y frutos secos). Esto no quiere decir que tenga alergia a todos ellos. Incluso a veces se tiene alergia exclusivamente a la piel y se tolera el alimento pelado (melocotón, manzana, etc). Su alergólogo tiene que realizarle un estudio detallado de cuales están implicados y cuales no para decidir finalmente los que tiene que evitar.

2. ¿Cómo puedo identificarlos?:
El alimento en crudo es fácil de identificar (frutas, verduras, etc). El problema es que la responsable de la alergia (LTP) no se modifica cuando el alimento es cocinado o procesado en la industria alimentaria, por lo que tiene que evitar también todo lo que pueda contenerlos, como yogures, zumos, mermeladas, macedonias, licores, cervezas, helados, pasteles, gelatinas...

3. ¿Existe una normativa para el etiquetado de estos alimentos?:
La última reforma sobre el etiquetado de los alimentos es la del Parlamento Europeo en 2011. En ella se adjunta un listado de alimentos de declaración obligatoria en las etiquetas de los productos independientemente del % que lleven. Dentro de ese listado no constan las frutas ni hortalizas, excepto el apio. Tampoco los cereales sin gluten. Sí que son obligatorios los cereales con gluten y los frutos secos.
A pesar de esta normativa, la presencia de trazas limita mucho la tranquilidad del alérgico a la hora de poder consumir sin riesgos. Una opción es llamar al teléfono del consumidor que consta en todos los productos procesados para preguntar directamente si contiene alguno de los productos a los que tiene alergia.
Es aconsejable nunca comer algo de lo que tenga duda si puede contener el alimento que produce alergia. Mejor ser precavidos.                                    






4. ¿Qué debo hacer si tengo que comer fuera de casa?: La persona alérgica a los alimentos se encuentra muy segura cuando come en su casa y elabora ella su comida. Esto desaparece cuando tiene que salir y se ve obligada a comer fuera de su entorno. La angustia ante lo desconocido y la inseguridad ante una equivocación por parte de los que elaboran la comida es muy grande. En estos casos los alergólogos recomendamos varias soluciones:
- Siempre elegir un plato que esté absolutamente seguro que no tiene alergia y siempre preferible sin salsas. En caso de alergia a LTP pueden comer huevo, lácteos, carnes, pescados, marisco, caldos, patatas...sin ensaladas ni salsas por si acaso.
- Avisar siempre al responsable de cocina que tiene alergia a determinados alimentos y que puede ocurrirle una reacción grave si los come. Ahora en los restaurantes cada vez hay más conciencia sobre el problema de los alérgicos.
- En niños o en caso de alergia a múltiples alimentos hay personas que optan por llevar siempre su comida, elaborada por ellos, cuando tienen que comer fuera de su entorno habitual.

- Si va a viajar al extranjero existe una dirección de Internet donde puede crearse su tarjeta de alergia con los alimentos en cualquier idioma que desee:  http://www.allerglobal.com/

- Por último y lo más importante de todo: siempre tiene que llevar la medicación de rescate, es decir aquella que le haya pautado su médico para combatir una posible reacción alérgica. La adrenalina precargada es la única que puede salvarle la vida en caso de un shock anafiláctico.






5. ¿Cómo puedo sustituir los alimentos?:
Cuando existe alergia a muchos alimentos nos encontramos con el problema de que pueda ocurrir un déficit en los nutrientes que necesita la persona para llevar una vida saludable. La falta o el desequilibrio en la alimentación puede originar o agravar enfermedades, por este motivo es muy importante realizar una consulta con un especialista experto en Nutrición para conseguir este equilibrio en la dieta.
Quiero acabar este artículo con una reflexión que implica tanto al paciente como al médico:
Los médicos de Alergia nos encontramos en la consulta cada vez con más problemas de múltiples alergias a los alimentos. Nuestra labor es complicada, detectivesca, y muchas veces limitada por el escaso tiempo del que disponemos. Es muy importante que se establezca una relación de apoyo y confianza entre el médico y el paciente, de forma que seamos capaces de escuchar e intentar responder cualquier duda o temor que nos pueda expresar.
El paciente además tiene que transmitir todas esas preguntas a su médico y ser muy consciente de su enfermedad, sus limitaciones, su responsabilidad y sus obligaciones.






5 de febrero de 2013

IMAGINANDO...

Hoy quiero hacer con vosotros un sencillo ejercicio de imaginación. No nos llevará mucho tiempo. Lo podemos realizar de camino al trabajo, mientras cocinamos o planchamos. Es lo que tiene imaginar, no cuesta nada.
Hace dos días escuché una noticia que se repitió en todos los telediarios de las principales cadenas como un hecho alarmante y de vital interés. Os pido apenas cinco minutos para leerla, es un paso previo fundamental para que podamos imaginar juntos.

Mientras la escuchaba pensaba a la vez en muchas cosas, y asombrada pasaba de la incredulidad a la indignación; pero como no se puede perder la esperanza, prevaleció la parte optimista de mi imaginación. No podemos subestimar el poder de la mente, así que os animo a practicar conmigo:

Os imagináis que:

- Nuestro Ministerio de Justicia suspendiera a una empresa suministradora de un producto etiquetado sin alérgenos (leche, huevo, frutos secos, ...) tras hallarse "trazas" en alguno de ellos?

- El Secretario de Estado de Justicia de España calificase el incidente del hallazgo de trazas de alérgenos como "algo absolutamente inaceptable"?

- Nuestra Agencia de Seguridad Alimentaria se reuniese con "carácter de urgencia" con los principales minoristas y proveedores implicados?

- El Secretario de Estado de política Alimentaria explicase a TVE que "las personas tienen derecho a esperar que la comida que consumen esté correctamente descrita" tras producirse un caso de error de etiquetado de alérgenos?

- Fuese primera noticia a nivel internacional?
 
 
En España, la Asociación Española de Seguridad Alimentaria dispone de un apartado donde se publican las alertas relacionadas con las alergias. Si entráis en esta página de AESAN podréis observar que no hay mes del año que no se libre de alguna alerta por alérgenos no etiquetados, incluso hay meses "triunfadores" con más de cuatro alertas publicadas. Y estas son las que se denuncian...

La presencia de restos de ADN de carne de cerdo en productos que no lo deberían contener, es un fraude censurable y merece la investigación pertinente. La política y la religión juegan un papel muy importante en este mundo globalizado donde se han de respetar todos los derechos humanos.

Las personas alérgicas pueden desarrollar cuadros muy severos si ingieren el alimento al que tienen alergia.

Considero que aquí no entran en juego singularidades políticas ni religiosas, sino simplemente el derecho a la vida que todos tenemos.

Es tan difícil de entender?

Continuemos imaginando, no menospreciemos el poder de la mente...
 
 
                       


1 de octubre de 2012

¿Puedo hacer algo más, además de explicarles el tratamiento, para que el niño y su familia se adapten lo mejor posible a esta nueva situación en su vida?

Hasta ahora os he hablado de los sentimientos que presenta un niño con alergia a los alimentos y de la responsabilidad que tiene la familia y el colegio con respecto a la adaptación plena escolar de ese niño.
Hoy intentaré responder a la cuarta pregunta en la que el médico es el protagonista:
 
¿Puedo, como médico,  hacer algo más para que la adaptación escolar de este niño sea la mejor posible?
 
 
La respuesta es un rotundo SÍ!
 
En España existe una deficiente preparación a nivel escolar para actuar en caso de anafilaxia en un niño. Para solucionar este grave problema es necesaria una colaboración estrecha entre los médicos y la escuela. El papel del médico es clave para la formación del personal docente de forma que sepan prevenir, reconocer e iniciar el tratamiento de las reacciones alérgicas.
 
Ya sabemos que somos médicos  las 25 horas del día, los 8 días de la semana, los 13 meses del año....es algo inherente en nuestra profesión.
Los alergólogos no nos podemos quedar sentados en la consulta. Tenemos que formar parte implicada en la adecuada escolarización de los niños alérgicos.  
 
Para ello debemos:
 
1. Llegar a un diagnóstico final y seguro ante un niño que presenta una posible reacción  alérgica a un alimento. Indagar hasta descubrir el alimento responsable. Sin olvidarnos de la alergia al látex, más infrecuente pero presente de forma abundante en nuestros colegios. Muchas veces nos convertimos en verdaderos detectives!
 
2. Hablar con la familia de forma clara, sin prisas, explicando todas las posibles reacciones, desde la más leve a la más severa. La familia tiene que saber que las reacciones a alimentos pueden comportar un riesgo grave para la vida del niño.
 
3. Hacer un informe detallado donde se especifique el tipo de alergia, los síntomas que puede tener el niño y  el tratamiento a realizar de forma urgente en caso de reacción. En este plan personal de actuación debemos utilizar un lenguaje sencillo, con identificación clara de los alimentos que le dan alergia y que están prohibidos. 
 
4. Asegurarnos de que tanto el niño (si tiene la edad adecuada), como la familia, salen de la consulta sin ninguna duda con respecto a la alergia y su tratamiento. Muchas veces los padres se  quedan bloqueados ante la importancia de la enfermedad y el caudal de información que reciben de repente...mi experiencia profesional me ha enseñado que en estos casos lo mejor es que vuelvan a la consulta a las dos-cuatro semanas, así pueden preguntar todas las dudas que les hayan surgido en esos días y nosotros, los médicos, podemos valorar como se han adaptado a la nueva situación.
 
5. Nuestro papel no empieza y acaba en la consulta. Además de todo lo anterior debemos  coordinarnos con los colegios para dar la formación adecuada al personal escolar, de forma que puedan actuar en caso de una reacción alérgica. Una manera muy útil es mediante la organización de  charlas y talleres sobre alergia; esto se puede realizar a través del Equipo Directivo del Colegio o de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) 

 
Un sistema de formación, que involucre a las familias y a los profesionales de la educación y de la salud, es crucial para garantizar que el niño está identificado, que el personal escolar está alertado y entrenado, y que los planes específicos de actuación en caso de alergia están perfectamente implantados.
 

 La familia, la escuela y el médico  somos responsables del crecimiento físico y emocional de  los niños alérgicos.
 
 
Todos vamos juntos en este mágico viaje!
 
 
  
Me gustaría acabar con una recomendación muy especial para todos los que estamos implicados en esta aventura: la lectura de "El Principito" de Antoine Saint-Exupéry. Libro conmovedor por la pureza de los sentimientos; cautivador en su búsqueda de la verdad. Miradas infantiles y adultas que se entrecruzan en un universo mágico.

"Haz de tu vida un sueño, y de tu sueño una realidad"
 

16 de septiembre de 2012

¿Por qué soy el único de la clase que no tengo pastel cuando mis compañeros cumplen años?

A pesar de estar en contacto con muchos de ellos en la consulta y de tener el privilegio de ser madre de un niño alérgico a varios alimentos, ponerse en la piel de ellos no es nada fácil.
 


Ya sabemos que los niños son como esponjas y que su capacidad de adaptación suele ser asombrosa, no podría ser menos en el caso de la alergia. Así, por norma general, el niño vive esta situación sin dramatismos ni complejos y suele acoplar este hecho en su vida diaria con una admirable naturalidad.
Esto implica una labor familiar importante. La aceptación y colaboración sensata de todas las personas que lo rodean les facilita enormemente su camino.
Es evidente que esto no siempre es así, que existen muchas variables asociadas y que cada niño las vivirá de forma diferente según cada espacio y tiempo en su día a día.
Una de las variables más importantes es la edad en la que aparece la alergia. No es lo mismo un niño que se hace alérgico con un añito que el que desarrolla una alergia a un alimento a los 8 años; la forma personal y familiar de vivir ese "problema" no será la misma....
 
Un niño pequeño alérgico, con menos de tres o cuatro años, tiene acoplada esta alergia en su vida. Gracias al esfuerzo de los padres, ese niño adquiere unos hábitos dietéticos en los que los alimentos que le dan alergia están fuera de su rutina diaria. Desde siempre habrá escuchado que tiene alergia a "tal cosa" y que no la puede comer nunca. Lo asumirá, en principio, con naturalidad. A medida que vaya creciendo, si esa alergia permanece (existe la posibilidad en niños menores de cuatro años que la alergia desaparezca por sí sola, a partir de esta edad es muy inusual que lo haga) pasará por momentos de más o menos inconformismo y se hará preguntas tipo: ¿por qué soy el único de la clase que no tengo pastel....?, en esos momentos es cuando se les ha de volver a prestar atención de forma especial y explicarles las veces que haga falta la importancia de su alergia.
 
Cuando la alergia aparece en un niño más mayor, la actitud del niño suele ser diferente. Como las personas nos solemos hacer alérgicos a lo que más estamos en contacto, con la alergia a alimentos pasa lo mismo, y lo más frecuente es que los niños desarrollen alergia a lo que más comen o les gusta: leche, huevo, frutas, frutos secos, pescado blanco...Así, de repente, un niño que comía algo de forma habitual, se hace alérgico y lo tiene que dejar de comer, con lo que le gustaba!!!! Ese niño, como es lógico, al principio vivirá esa prohibición en su vida como algo negativo, recordará las cosas "tan ricas" que ya no puede comer y que sus amigos sí que pueden...pero generalmente con el tiempo suelen asumirlo sin mayor problema...se adaptan muy bien, se vuelven verdaderos "detectives" y son capaces de leer de forma minuciosa todas las etiquetas con sus ingredientes, no comen nada hasta que no están totalmente seguros de que no lleva su "alimento alérgico". Estos niños han vivido una reacción alérgica y su recuerdo es la mejor ayuda contra el olvido y la pereza. Ellos  representan todo un ejemplo para los adultos alérgicos, mucho más "quejicas".
 
A partir de los 12 o 13 años, el niño entra en la adolescencia y esta etapa es especialmente delicada para los alérgicos a los alimentos. Tienen edad para ser responsables de su enfermedad y saber aplicar el tratamiento oportuno de forma correcta, esto les supone una "dosis de agobio" que muchos de ellos se niegan a asumir. Los cambios de actitud, los amigos, las primeras salidas, la "socialización", dificulta a veces mantener las reglas básicas de una alergia a un alimento: no comer y en caso de ingestión accidental con reacción alérgica poner el tratamiento de forma inmediata. Pasan de una labor "primorosa detectivesca" a un "yo estoy por encima de todo y a mí no me va a pasar nunca nada malo", dejan de tener cuidado, no llevan la medicación y lo que es peor: son capaces de "jugarse la vida" por hacer "una gracia" delante de los amigos...
Cada año se produce en nuestro país alguna muerte por shock anafiláctico y suelen ser chicos jóvenes, adolescentes, en reuniones o en fiestas con amigos. Una pena ya que es totalmente evitable. Aquí tenemos una misión muy importante los médicos responsables, la familia también por supuesto pero ya sabemos que ellos suelen pasar por esta etapa distanciándose de los padres, también los padres se distancian a su manera. Ni unos ni otros podemos relajarnos. Es una etapa para estar más pendientes que nunca y recordarles desde la responsabilidad la importancia de la propia vida.
 
 
La niñez de un niño alérgico no tiene que ser diferente de la de los demás, son niños sanos mientras no entren en contacto con aquello que les da alergia. Disfrutarán como cualquier otro niño de todas las actividades de su edad y su alergia no puede ni debe suponer una limitación en su desarrollo personal ni social.
 
Mi experiencia me demuestra cada día que estos niños maduran rápido, asumen su problema con naturalidad y lo que es todavía más llamativo, suelen ser ellos los que ayudan a sus padres a vivir la alergia como algo "normal" en su vida. Son ejemplos de superación para todos.
 
Para acabar esta entrada dedicada a los niños os dejo con un video (http://immunitasvera.org/wp/2010/12/cosas-que-querria-decirte-un-nino-alergico/) sobre las "cosas que querría decirte un niño con alergia a alimentos". Está realizado por la asociación catalana Inmunitas Vera y siempre que puedo recomiendo a los padres que lo vean, lo escuchen y lo mediten.


Nunca es tarde para aprender y nuestros hijos son nuestro ejemplo

 
 

 

31 de agosto de 2012

La lactancia y la alergia

Ya que no podemos actuar sobre los condicionantes genéticos implicados en la alergia, las estrategias actuales para prevenir el desarrollo de estas enfermedades se basan en la identificación de los factores ambientales implicados, sobre todo los relacionados con la nutrición.
Se sabe que la maduración del sistema inmunológico tiene lugar desde las 22 semanas de vida intrauterina (prenatal) hasta aproximadamente los tres años de edad. Durante este periodo la acción de diferentes estímulos (alimentación, infecciones, tabaquismo, etc) pueden alterar el equilibrio de las células defensoras y favorecer el desarrollo tanto de alergia como de otras enfermedades inmunológicas (diabetes tipo I, tiroiditis, colitis ulcerosa, etc).
En la entrada anterior os hablé sobre la posible relación entre el aumento de alergia a alimentos y los nacimientos por cesárea, la importancia de la flora intestinal y la indicación o no de suplementos con probióticos en gestantes y recién nacidos.

Hoy continuo con otro aspecto de la nutrición que ha sido y seguirá siendo objeto de numerosos estudios y artículos: LA LACTANCIA.

No es mi misión hablaros sobre los múltiples beneficios de la lactancia materna, tanto para el niño como para la madre creo que son de sobras conocidos; pero sí que me gustaría comentar las afirmaciones que se publican de forma continuada tanto en formato papel como digital sobre la relación entre los tipos y  tiempos de lactancia y la aparición de alergia.

Los estudios realizados al respecto "muestran o sugieren" que el uso exclusivo de lactancia materna durante al menos los 4 primeros meses de vida se asocia a un descenso de enfermedades alérgicas.
Debido a la dificultad que existe para realizar este tipo de estudios, la mayoría de los publicados hasta ahora no cumplen los requisitos para ser científicamente aceptables, por lo que llegar a conclusiones certeras es muy complicado.
Existen varias revisiones publicadas este año y realizadas por Unidades Hospitalarias Pediátricas que me han parecido muy interesantes y que os voy a resumir:
- La lactancia materna exclusiva puede ayudar a prevenir el desarrollo de enfermedades alérgicas con más probabilidad en niños sin antecedentes de atopia. Esto es debido a un descenso en la exposición de agentes infecciosos y a la formación óptima de la flora intestinal que originan una adecuada maduración del sistema inmunológico.
- Si embargo en los niños que tienen antecedentes de atopia (riesgo hereditario alto de alergia, familiares directos afectados), el uso exclusivo de lactancia materna no modifica el desarrollo posterior de alergia. Igualmente será beneficiosa por todas las propiedades que tiene y se debe de promover, pero NO alterará el curso de su enfermedad alérgica. No existe aún ningún estudio científico que demuestre lo contrario. Por desgracia...
- Se recomienda lactancia materna exclusiva hasta los 4-6 meses de edad por todos sus beneficios añadidos.
- En niños con riesgo alto de desarrollar alergia y que no puedan recibir lactancia materna de forma exclusiva, se pueden beneficiar de fórmulas lácteas adaptadas como las parcialmente hidrolizadas.

En estos estudios además se observa que si se realiza una dieta libre de alimentos con alto poder alergénico (leche, huevo, frutos secos, pescado,etc) en la madre durante el embarazo y la lactancia NO evitará que el niño pueda desarrollar alergia (asma, dermatitis atópica, etc) y además supone un riesgo por el déficit de nutrientes que produce en la madre y secundariamente en el niño.

Aún queda un largo camino y se necesitan estudios más fiables y seguros.

Ya os iréis dando cuenta que soy una defensora del "sentido común", así que para acabar os diría que la lactancia materna debe primar sobre la artificial ya que cumple mejor los requisitos para una adecuada nutrición y desarrollo inmunológico del niño; pero no siempre se puede realizar (riesgo de transmisión de infecciones, enfermedad materna que obliga al uso de fármacos que pueden pasar a través de la leche al niño, falta de producción de leche, problemas psicológicos, etc). En estas ocasiones el pediatra os aconsejará que tipo de leche es la mejor para el recién nacido dependiendo de si existe o no atopia familiar.

"Cuando alimentas a tu hijo compartes con él ternura, sonrisas, caricias, olores, miradas, tranquilidad, amor,....sea de la forma que sea...."