Llevo días dándole vueltas a cómo explicar toda la información que existe actualmente sobre si hay algún tipo de dieta que favorezca el buen desarrollo del sistema inmunológico de nuestros niños y así poder evitar que tengan alergia a lo largo de su vida.
En la consulta suele ser un tema que preocupa especialmente a las parejas que están esperando un hijo: - Doctora, puedo hacer algo para evitar que mi hijo tenga alergia como yo?, hemos leido que si durante el embarazo no como "cosas que dan alergia" y tomo suplementos de vitaminas probablemente el niño no será alérgico. Es cierto?
Y también a las que ya lo han tenido: - Qué le parece si no le doy leche para que no tenga mocos?, Y si le doy el pecho más tiempo y retraso el resto de alimentos hasta que no tenga un año?, hemos leido que así no será alérgico...
La tele, las revistas e Internet también ayudan a los interrogantes razonables de los padres, es raro el día que no hay alguna noticia relacionada con este tema. Dos ejemplos de noticias recientes:
-"Comer pescado y nueces podría evitar alergias infantiles"
-"La dieta mediterránea para combatir el asma"
Durante estos años se han realizado muchos estudios científicos para intentar verificar todas las preguntas relacionadas con esta "hipótesis dietética" y su relación con la alergia. La realización de este tipo de estudios es muy complicada y esto dificulta que se pueda llegar a conclusiones definitivas. Para no alargarme demasiado e intentar facilitar su comprensión creo que lo mejor será que os exponga los hallazgos más importantes y fiables de las últimas publicaciones médicas:
1. Las dietas que recomiendan no comer "alimentos alergénicos" (leche, huevo, cereales, frutos secos, marisco) durante el embarazo y la lactancia NO influyen sobre el desarrollo de alergia posterior en el niño. Por este motivo no están indicadas y, además, suponen un riesgo tanto para la salud de la madre como para la del niño por las carencias nutricionales que pueden producir.
2. La lactancia materna exclusiva se debería de realizar hasta los 4-6 meses de edad. Parece que existe una relación entre la lactancia materna y menor riesgo de asma, pero esta relación se piensa que es debida al efecto protector de la leche materna sobre las infecciones respiratorias. Ya se sabe que las infecciones víricas que afectan al aparato respiratorio de los niños son las principales responsables de las crisis de asma.
3. En los niños con riesgo de padecer alergia (padres alérgicos) a los que la madre no les puedan dar de mamar, se recomiendan fórmulas parcialmente hidrolizadas que están adaptadas especialmente para ellos.
4. El retraso en la introducción de los alimentos sólidos en los lactantes más allá del cuarto o sexto mes NO evita el desarrollo posterior de alergia en el niño, aunque hay algunos estudios que lo relacionan con un descenso en la dermatitis atópica. Aún es pronto para llegar a una conclusión clara y segura.
5. La ingesta de probióticos como lactobacillus durante el embarazo y la lactancia (hasta los 6 meses)se han asociado con un menor riesgo de dermatitis atópica. Se necesitan más estudios para poder confirmar esta noticia.
6. Numerosos estudios han relacionado la ingesta abundante de productos lácteos en niños de edad pre-escolar y un menor riesgo de síntomas de asma. No está claro si es debido a la cantidad de ácidos grasos polinsaturados (tipo omega-3) que tiene la leche.
7. Hay que desterrar una creencia popular: la leche de vaca NO aumenta la producción de moco. Esto se ha confirmado mediante un estudio muy interesante realizado con leche de vaca y de soja.
8. La dieta mediterránea, el aumento de consumo de fruta y frutos secos en embarazadas y niños pequeños se ha relacionado con menor riesgo de asma y alergias. Parece ser que es debido al alto contenido en vitamina E, C (antioxidantes) y magnesio. En las mujeres embarazadas favorecerían un adecuado desarrollo pulmonar en el niño.
9. Los antioxidantes (Vit. A, C y E) y los oligoelementos (zinc, magnesio, selenio) podrían actuar sobre la reparación del daño producido en las vías respiratorias del recién nacido. Hay estudios en marcha sobre este tema.
10. Los ácidos grasos no los podemos producir nosotros y los tenemos que obtener de los alimentos. Dentro de ellos los omega-3 (pescados, soja) se han relacionado con una regulación de nuestro sistema inmunológico. Existen estudios que refieren un descenso de los síntomas de asma en niños que reciben un suplemento con aceite de pescado. Otros estudios realizados en mujeres embarazadas que suplementan su dieta con omega -3 muestran que los niños presentan menos síntomas de asma, pero no influye sobre la alergia a alimentos ni sobre la dermatitis atópica. Este efecto protector en niños asmáticos desaparece a partir de los 3-5 años de edad.
Así llegamos a la siguiente conclusión:
"TODAVÍA NO SE HA ENCONTRADO NINGUNA ESTRATEGIA EFECTIVA PARA PODER PREVENIR EL DESARROLLO DE LA ENFERMEDAD ALÉRGICA EN LOS NIÑOS".
Probablemente en un futuro no muy lejano y gracias a los estudios que hay en marcha en la actualidad podamos llegar a conclusiones definitivas que nos ayuden a resolver todas vuestras, y nuestras, dudas.
Me gustaría acabar, como siempre, aplicando el "sentido común", ese que a veces nos olvidamos de que existe y que supone una valiosa ayuda ante las dudas y los problemas que nos acompañan a lo largo de nuestros días:
"En el caso de historia familiar de alergia, durante el embarazo y los primeros meses de vida del recién nacido, tanto la madre como el niño deben de realizar una dieta lo más sana y equilibrada posible y siempre bajo la supervisión del médico especialista implicado"

